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ROBERTO SOTELO • VIGO
La Administración española ha dado el paso definitivo para suprimir el código Morse en las emergencias que se produzcan en la mar, siglo y medio después de que el físico norteamericano Samuel F.B. Morse inventara el te-légrafo de su nombre y revolu-cionara con ello las comunica-ciones. Del Morse a la radio, y de la radio al satélite y tecnología digital es el paso a la reconver-sión en las radiocomunicaciones de Llamada Selectiva Digital (DSC) de salvamento en la mar, sin que hasta ahora la fiabilidad del sistema que se incorpora esté ni muchos menos demostrada, así como el equipamiento para garantizar una cobertura total, pero los buques ya no utilizarán el lenguaje Morse en sus llamadas de auxilio.
El paso está dado y desde ayer, una fecha histórica como es el 1 de mayo, las estaciones radiocosteras españolas desmontaron los artilugios en 500 kilociclos en Onda Media. Con ello muere también una profesión considerada pieza fundamental en un buque como era la del radiotelegrafista, ya que el Gobierno deja en manos del armador la potestad de decidir si cubre o no esta plaza de Oficial en el cuadro de tripulaciones.
El código Morse es reemplazado por la estación satelitaria, al igual que lo hicieron los barcos civiles estadounidenses (la Armada lo sigue manteniendo), y la guardia costera francesa transmitió en 1997 su último parte en este alfabeto con el lacónico mensaje:
"Atención todos. Este es nuestro último grito antes de nuestro silencio eterno".
El indicativo EAF Vigo-Radio que era referencia obligatoria para los mercantes que surcaban las del Atlántico también desaparece con esta normativa de la nomenclatura en las comunicaciones de socorro marítimo. EAF Vigo-Radio pasará a ser un recuerdo en la memoria de aquellos marinos que confiaban en su eficacia y cómplice en el salvamento de vidas humanas ante siniestros tan frecuentes en la mar. Las modernas consolas digitales que pasan a sustituir a la radiotelegrafía tradicional como el Morse, basan su eficacia en su fácil manejo que consiste en pulsar un simple botón con el que se activa la alerta barco-tierra que posibilita que los Centros Coordinadores de Salvamento Marítimo, a través de las estaciones radio costeras, reciban las llamadas de emergencia y coordinen las operaciones de rescate.
Para el manejo de estos artilugios, la Administración viene impartiendo a oficiales y capitanes un cursillo de capacitación de poco más de siete días de duración para que, además del gobierno del barco, asuman también la responsabilidad en las comunicaciones hasta ahora a cargo del Oficial de Radio, profesional con cinco años de estudio en las Escuelas Superiores de Náutica y años de adiestramiento y de práctica para ser un operador calificado.
las exenciones para esta plaza se justifican en la orden del Gobierno porque no se necesitan conocimientos especiales, y si se avería el artilugio de alerta para casos de emergencia, "de alta fiabilidad y seguridad", lo mejor es recurrir a los botes de humo y radiobalizas como panacea a sus problemas de comunicación y pronto auxilio, porque el Morse ya no será operativo en la navegación marítima.
¿Que ocurre si se avenan los equipos radioeléctricos a bordo de los buques cuando se está en alta mar? Esta interrogante la resuelve Presidencia del Gobierno en una comunicación remitida a la Asociación Internacional de Oficiales de Radio (ROÍA) sobre el mantenimiento del Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima:
"El mantenimiento de los equipos radioeléctricos a bordo de los buques establecen tres opciones: la duplicidad de los equipos de radio, el mantenimiento de los equipos en tierra mediante un contrato suscrito con una empresa del ramo de la electrónica o bien mediante el embarque de un Oficial Radioelectrónico, debiendo el armador elegir uno de estos métodos".
Está claro que si falla el sistema en alta mar, el capitán habrá de decidir entre poner proa a tierra o seguir navegando incomunicado. El Gobierno ha previsto también la recolocación de los excedentes con una recomendación: "La dirección General de la Marina Mercante ha venido requiriendo de los armadores de los buques la necesidad de que los oficiales radioelectrónicos excedentes por la aplicación del Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima, se les concediera la oportunidad de acceder a otros puestos de trabajo dentro de la propia empresa". Y es más, como justificación a la supresión de una carrera profesional, la propia Presidencia del Gobierno añade: Adicionalmente se están promoviendo oposiciones para que, ya sea en la propia Administración o en la Sociedad Estatal de Salvamento y Seguridad Maritima, parte de estos profesionales puedan encontrar, bien como funcionarios o personal contratado, solución a sus problemas laborales".
El viejo lenguaje Morse de comunicaciones y también puntos (... — ...) de las letras SOS pasan a ser historia. El primer telegrama fue enviado desde Washington a Balti-more en 1844 por el inventor Sa-muel F.B. Morse, con el texto "¿Quénos ha traído Dios?". Desde entonces, el telégrafo alteró el mundo de los negocios, las guerras y origen del nacimiento de las agencias de noticias.
El Titanic Su escucha obligatoria las 24 horas del día en el transporte marítimo tuvo su origen en el hundimiento del "Titanic" en 1912 y que supuso la pérdida de más de 1.500 vidas entre pasajeros y tripulantes. El "Titanic" lanzó el mensaje de socorro que recogió el "Carpathia", pero no así el otro buque próximo, el "California", cuyo radiotelegrafista estaba descansando. De estar a la escucha, se hubieran salvado más vidas. Esta tragedia alertó de la necesidad de contar con una guardia permanente en la telegrafía, y este código Morse con sus formas abreviadas para alcanzar mayor rapidez con los manipuladores fue asignatura obligada hasta hoy para obtener la autorización como radioficionado, y todavía hay países que no conceden la licencia a quienes no pasan el examen de telegrafía, mientras que el movimiento Scout lo considera indispensable como medio de comunicación en sus acampadas y marchas por la montaña, porque los "tres puntos-tres rayas-tres puntos del SOS eran fáciles de recordar y de transmitir.
De la impagable función de estos radiotelegrafistas que permanecían a la escucha las 24h del día ante una posible llamada de auxilio, queda el reconocimiento del Gobierno español con la concesión de dos medallas al Mérito Naval otorgadas ala profesión por su ¿insustituible? labor en la navegación marítima. Mientras tanto, cabe esperar para evaluar el papel de las nuevas tecnologías y la plaza que se suprime a bordo de los buques. La Armada de los Estados Unidos exige a los profesionales de sus buques de guerra saber utilizar el código para comunicarse con luces de buque a buque.
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La mar grita en rebeldía
Desde ayer, dia primero de Mayo, la mar va a tener otro silencio. Será, como en el conocido tema de Simón &Gar-funkel, un silencio con sonido propio o, si se quiere, los sonidos de un silencio oneroso, de un silencio que grita en rebeldía por una muerte que, aunque anunciada, nadie entiende. España, en este sentido, se adelanta a los acontecimientos y silencia un instrumento amigo en la mar, colaborador indiscutible, cómplice en el salvamento de infinidad de vidas humanas. Se secciona la yugular de un sistema para justificar la existencia de otro que todavía no es eficaz. Y con este silencio se pone en marcha un plan de cuyos resultados habrá que seguir hablando porque el mensajero, al menos de momento, pervive.
La Administración marítima española elimina el SOS de las comunicaciones de socorro y emergencia. En los despachos, sin embargo, se discute sobre la eficacia de la tecnología que lo sustituye e incluso sobre la cualificación del personal que se encargará de operarlo en los barcos. Los astronautas de la NASA, Agencia Espacial Norteamericana,llevan, mientras tanto, como panacea segura a sus posibles problemas de comunicación, el sistema Morse.
El "tirirari" va a coexistir, pero la escucha en 500 kilociclos desaparece en las costeras de este país que, una vez más, demuestra que la mar le importa una higa y que los cien años de funcionamiento, al igual que el tango, no son nada.
Dicen los Oficiales de radio que es una temeridad sustituir el sistema Morse de las radiocosteras y los barcos, cuando se cuestiona la eficacia de esas nuevas tecnologías y la de los que las manipulan. Y esa divergencia en la opinión no da seguridad alguna a quienes, en la mar, tenían fe absoluta en que, al menos en una emergencia, serían oídos por alguien. Desde mayo, el 1, aniversario de la Guerra de la Independencia contra los franceses, la mar será una campana de cristal para cada barco y si te hundes, que la Virgen del Carmen te acoja en su seno y San Telmo te ampare, porque las radiocosteras dormirán el sueño de los justos como la bocina de submarino que llama a inmersión y las torres de control estarán lejos para echar al mar un bote que ayude a un superpetrolero en apuros.
Silencio, pues, para que el niño no se despierte. Silencio, para que en la mar no ocurra nada. Silencio, cien años después, en 500 kilociclos. Alguien ha decidido que la mar ya no es cosa del manipulador y el radiotelegrafista. Posiblemente, porque la mar también es virtual y la guerra se hace desde una consola, a distancia, y sin mojarse. Porque en España, ya no se moja nadie en la mar salvo que sea para bañarse en, por ejemplo, la costa del Sol.
*Antón Luaces es el director del programa "Españoles en la Mar" de Radio Nacional
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En la página siguiente se explica el funcionamiento y frecuencias del Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Maritima
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