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Revista Mongolia en theguardian.com
Sunday, 20 October 2013 19:31
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Spain warms to Mongolia – a new take on satire

Satirical magazine borne of the financial crisis, Spain's version of Private Eye pokes fun at the corrupt, the powerful and the press

Cuando el rey de España, Juan Carlos I, fue ingresado en un hospital a fines del mes pasado, la mayoría de los principales periódicos y revistas le dedicaron una cobertura sin fin, analizando hasta los últimos detalles de la última operación real.

Incluso los medios de comunicación más progresistas se mostraron inseguros acerca de cómo medir el tono en un país que tiene una relación crecientemente complicada con la monarquía, reverenciada en el pasado pero en crecientes dificultades tras una serie de escándalos sexuales y financieros.

La revista satírica Mongolia no tuvo dudas de cómo se sentía al respecto. Publicó una fotografía del personaje en su lecho de muerte, bajo el titular “La última foto del rey”. Excepto que no era una imagen del rey, sino de Hugo Chávez en su lecho de muerte. Excepto que tampoco se trataba de Chávez: era la misma imagen que el periódico de centro izquierda “El Pais” publicó de manera errónea poco antes el mismo año, presuntamente del agonizante líder venezolano. Cuando la imagen se desmostró falsa, El País tuvo que triturar una edición entera.

Así Mongolia había colocado a todo el mundo en el punto de mira: el rey, la derecha, la izquierda y le prensa. La cubierta de la revista era una copia perfecta de la portada de El País, incluyendo el acento sobre la “i” en “Mongolía”, un chiste autorreferencial muy apreciado por los lectores. Resumía perfectamente la filosofía de la revista: nadie está a salvo de su caústico ojo crítico.

Mongolia (llamada así porque al hijo de ocho años de uno de sus cofundadores le gustaba el nombre) ofrece una mezcla vibrante de tiras cómicas, falsas cartas al director y bizarros, a menudo psicodelicos, gráficos), todo apuntando directamente a las más pomposas instituciones españolas. Pero, como toda buena sátira, sus intenciones son profundamente serias. Sus páginas posteriores se titulan “Reality News”, y transcurren bajo el slogan “La parte de Mongolia hecha de noticias reales. Si usted se ríe, es su problema”.

La edición de este mes presta atención al controvertido dueño del periódico La Razón, un reportaje sobre los torturadores más brutales del dictador Francisco Franco y algo de salvaje cotilleo en la sección llamada “off the record”. Entre las inspiraciones de Mongolia se cuentan "Private Eye", del Reino Unido y la revista francesa “Le Canard Enchainé”, y el lector puede percibir su influencia en cada página.

“Respetamos tanto a España que no la respetamos en absoluto”, declara Gonzalo Boye, editor y la mente legal detrás de Mongolia. Mongolia surgió con la crisis financiera en España, como reacción a la recesión, los constantes escándalos de corrupción y lo que Boye, nacido en Chile, considera como una prensa cobarde.

“No hay independencia de prensa en España”, dice. “Los periódicos se escriben para complacer, o molestar, a gente importante, dependiendo de quien sea su dueño. Y no hay prensa popular: los periódicos españoles no se hacen pensando en el lector”.

“Si Mongolia no existiera en una democracia de verdad, se tendría que inventar”, dice Boyé. Y así, en 2012, un pequeño grupo de desafectos periodistas, dibujantes y escritores hicieron justamente eso. Le presentaron el concepto a Boye, un abogado directo y poco amigo de tonterías con reputación por asumir complicados casos de corrupción económica y política. Lo hicieron porque sabían que la revista se convertiría en un objetivo a batir.

“Si vienen a por nosotros, la revista necesita un abogado como yo”. Hasta ahora, no se ha presentado ninguna denuncia contra ellos. Juntaron financiación conjunta y construyeron un muro entre sus inversores y el equipo editorial: “Nadie nos dice que escribir”, cuenta Boye.

Como abogado y socio principal, tiene un consejo importante para sus colaboradore: “Solo aseguraos de que no tenéis nada que esconder”.

Y el panorama no se presenta nada mal para “Mongolia”. La primera edición salió en marzo de 2012, pero Boye sostiene que ahora están entre los 20.000 y 30.000 lectores al mes, con 2000 suscriptores leales, algo impresionante en un país con una debil tradición de libertad de prensa. También tiene una vibrante presencia online, con más de 110.000 seguidores en Twitter a la hora de publicar estas líneas.

“Estamos felices de cómo estamos ahora, pero queremos crecer, y sopesamos la posibilidad de salir quincenalmente en algún momento. Solo estaremos realmente satisfechos cuando cada español sepa que existimos”, añade Boye.

Ah, y mandan una copia al rey cada mes. No saben si el monarca la lee, dice Boye, “pero nos gustaría que se suscribiese”.

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