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Repetidores de Radioaficionado | Radioaficion Ham Radio

Repetidores de Radioaficionado

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Luis A. del Molino, EA3OG

Cuando el concepto de repetidor llegó por estas latitudes, la idea despertó gran interés y expectación. Ahora ya es un elemento muy habitual en la radioafición, un elemento al que nadie da demasiada importancia (incluso hay quien piensa, como veremos más adelante, que se mantienen en funcionamiento gratis y sin esfuerzo), un elemento tan desacreditado que la mayor parte de los veteranos acostumbran a huir de ellos, por lo que operan en ellos solamente los últimos recién llegados a la afición, con un vocabulario derivado de otras frecuencias que aleja todavía más a los radioaficionados antiguos. Ha habido momentos de gran tensión en contra de los repetidores, momentos en los que incluso se llegó a proponer la eliminación total de los mismos, por el mal uso que se hacía de ellos (y se hace todavía). Afortunadamente, el buen sentido permitió que continuaran funcionando, al comprender que su utilidad inigualable en algunas circunstancias, aunque fueran pocas, compensaba con creces los perjuicios que causa su mala utilización. ¿Cuál es esa mala utilización general? La primera, aunque es la menos dañina, se deriva de utilizar los repetidores para lo que no estaban pensados: su uso por estaciones fijas.

Sí, resulta que los repetidores se han convertido en el «telefonillo» (le he tomado gusto a la palabrita) de algunos operadores que se encuentran en situaciones difíciles para operar en VHF, y que encuentran en los repetidores el medio de establecer tertulias permanentes y regulares.

Esto es todo lo contrario de la principal función para la que se pensaron estos artilugios: los repetidores de FM se diseñaron única y exclusivamente para aumentar el alcance y las comunicaciones de estaciones móviles.

Analizad estadísticamente el tipo de las estaciones que salen por cada uno de ellos y podréis contestar si realmente su utilización coincide con la idea inicial, para la que fueron pensados y para lo que son realmente útiles.

Bien, pero la realidad es así de clara y rotunda, y hay que contar con ella. Es mucho mayor el número de estaciones fijas que utilizan el repetidor que el número de las móviles. Por supuesto, dar apoyo a una estación móvil es una labor correcta y necesaria, pero lo que no se corresponde con la función del repetidor es la de servir de canal único permanente de tertulia para estaciones fijas. Cualquier estación fija que contacte con otra vía repetidor debería intentar el contacto inmediatamente en directo.

Gracias a los repetidores hemos conseguido que haya operadores que ven a la radioafición por un único agujerito por el que contemplan el espectro radioeléctrico y, lo que es peor, tampoco aspiran a ensancharlo. A esto último ha contribuido en gran manera la aparición simultánea de los transceptores portátiles (walkie-talkie para los no iniciados) que han supuesto la posibilidad de comunicar vía repetidor con solamente el montaje de una mínima instalación. Si me decís que los portátiles son ideales para hacer contactos mientras se pasea por la montaña, comprobad antes cuantas estaciones están operando con un portátil desde una cumbre y cuantas desde su casa. Precisamente, esta utilización combinada de portátiles y repetidores ha llevado a que incluso alguno se entusiasme con un contacto lejano realizado a través de un repetidor, nada más alejado del concepto de DX habitual, en el que no tienen cabida los contactos conseguidos por medio de una estación intermedia.

Es una verdadera lástima que no se siguiera por el camino que se comenzó con el primer repetidor que recuerdo, instalado en el Montseny, un monte de 1.100 m de altitud situado a unos 50 km al NNE de la ciudad de Barcelona: un transpondedor lineal, de 25 kHz ancho de banda, y en el que varias estaciones de banda lateral podían realizar sus contactos simultáneamente. La FM cambió todo esto para simplificarlo, pero contribuyó con otros aspectos negativos. Sin embargo, el retransmisor lineal es la base de todos los transpondedores que están instalados en satélites, que no dejan de ser repetidores situados en órbita. ¿Habéis oído hablar de portadoras o de mal uso de los repetidores instalados a bordo de los satélites? No, nadie utiliza los satélites para pedir que llamen a su casa y le digan a su esposa que tardará media hora por la autopista, ni lo utilizan para pedir que llamen a su oficina y preguntar a la secretaria si hay algún recado para él. Y, en cambio, por los repetidores salen y pecan hasta operadores que presumen de pertenecer a la élite (¿por qué habrá siempre gente que tiene que estar presumiendo todo el día?), pero que, cuando utilizan el equipo móvil, no lo usan para practicar la radioafición, sino para sacarle un jugo no demasiado limpio.

Pero ahora hablemos de otros usuarios habituales y su curioso concepto del repetidor. El repetidor es, según su definición, una máquina que debe estar siempre a su disposición, porque todos tienen derecho a utilizarlo, puesto en una montaña por «la madre naturaleza», y que se mantiene en funcionamiento por arte de magia; eso, cuando funciona bien. Cuando funciona mal, es un aparato puesto por alguien (normalmente un radioclub, ya sea de URE u otros) que no se preocupa nunca de arreglarlo y mantenerlo en condiciones, con gran desprecio de los intereses de sus usuarios.

Por supuesto, que nunca se les pasa por la cabeza que tenga un coste su reparación, que necesite horas sacrificadas de tiempo libre y gasolina para llegar a él, y que gaste una electricidad que ¿nadie paga? Hace poco leí un ejemplo en la revista CQ Magazine, concretamente en el número de junio de este año, que no me puedo resistir a reproducir:

«Imagina que una mañana a las 6 suena el timbre de tu puerta y aparece Juan Radiopita en tu casa y te dice que viene para operar tu estación, aprovechando tu oferta de QRV para todo lo que necesites. Hace una llamada general durante un buen rato y nadie le contesta, en vista de lo cual, se vuelve hacia tí y te dice que tu estación es una porquería, que tu antena es una escoba, que tu transmisor no tiene bastante potencia, que tu receptor no oye nada y que a ver si haces el favor (no tan educadamente) de arreglarlo de una vez, pues así no hay que quien opere con tu estación.»

Normalmente, este espécimen, Juan Radiopita, no está afiliado al club que ha instalado el repetidor, no paga ninguna cuota, no colabora nunca con su mantenimiento, pero sí es el primero en quejarse cuando no funciona y en decirte a la cara que tu asociación es una porquería y que sus dirigentes son unos aprovechados que sólo quieren ponerse medallas.

Me gustaría poder hacer una estadística y comprobar qué porcentaje de Juanes Radiopitas hay actualmente en cada repetidor, aprovechándose tranquilamente del esfuerzo ajeno y de una legislación que nos exige que los repetidores tienen que ser abiertos a todos, sin que pueda restringirse su acceso.

Imagino que la razón principal de que las administraciones europeas hayan exigido (es una legislación general en toda Europa) que los repetidores sean abiertos a todo el mundo, ha sido el hecho de que la banda de 144 MHz sea muy estrecha, comparada con la americana (no sé por qué en Europa solo tenemos 2 MHz), y que el espacio dedicado a repetidores es pequeño. Eso supone que haya que planificar cuidadosamente qué repetidores se instalan y, por supuesto, evitar en lo posible repetidores que gasten el escaso espectro disponible y cuya utilidad quede restringida a unos pocos usuarios. Tomad nota todos los actuales nuevos radioclubes que quieren cada uno poner su propio repetidor y que todo el día van diciendo: «Si ellos tienen uno, por qué yo no».

Otra posible razón que apoya lo anterior es intentar evitar que unos repetidores con acceso restringido degeneren hacia un uso que no encaja dentro de las normas de la radioafición. Esto último está proliferando a tal velocidad en frecuencias de utilización símplex, que ya es difícil de parar, si no nos ponemos de verdad a estirar de las orejas a muchos que tienen indicativos y que se aprovechan de él para fines privados. Al final de este artículo se comentan algunas perspectivas futuras al respecto.

También hay que destacar que esta legislación se deriva de considerar que los radioaficionados somos un servicio público a cambio de nada, ni siquiera de las gracias, como tantas veces se ha demostrado en todas las actuaciones altruistas, aunque con honrosas excepciones de reconocimiento de nuestra labor, también hay que decirlo. Es lógico extrapolar este concepto y considerar que los repetidores deben estar al servicio de todos los radioaficionados, sin que ninguno se vea obligado a contribuir a su mantenimiento, especialmente considerando el difundido concepto de que los que trabajan en ellos lo hacen para su único lucimiento personal y no en servicio a lo demás por altruismo.

Me gustaría que los usuarios de los repetidores se tomaran en serio que no se puede criticar el mal funcionamiento de un repetidor sin ser socio de la entidad que lo mantiene y sin pertenecer al grupo de voluntarios (generalmente uno solo) que ayudan a mantenerlo en marcha. Por lo menos, que nadie se atreva a decir: «Ya está bien, a ver cuando la ...XXX... lo arregla de una vez», puesto que el que lo arregla y mantiene tiene nombre e indicativo, es voluntario y lo hace gratis.

Creo que estos desenfoques vienen del vicio generalizado de pensar que las asociaciones son entes autónomos que viven sin consumir ningún tipo de energía, sin necesidad de que hayan socios que trabajen y que efectúen las cosas. Sin necesidad de esfuerzo humano que realice las cosas y ponga su esfuerzo (energía) al servicio de los socios. Esto pasa en todos los ámbitos, como comunidades de vecinos, clubes deportivos, etcétera, así que nadie se extraña ya de esta despectiva actitud: «Tonto el que trabaje gratis por la asociación...»

Hay tantos ejemplos de mala utilización de los repetidores que sería difícil de enumerarlos aquí, pero, para poner un ejemplo, serían todos aquellos favores que se piden a los que están en casita con un teléfono cerca y que no se corresponden con una emergencia real. Es decir, tiene que haber una necesidad perentoria y un problema que no se pueda resolver por ningún otro medio, para molestar y pedir a alguien que se tome el tiempo y el coste de llamar por teléfono. Y, sin embargo, se pide el favor por cualquier chuminada, para fardar delante de un amigo no radioaficionado.

Qué vamos a decir de los matrimonios que se han sacado su indicativo, marido y mujer, para poder coordinar la recogida de los niños cada día, u otras cuestiones banales. Que tengan ambos indicativo no significa que su utilización esté de acuerdo con las normas de la radioafición. (Tengo que reconocer que el vídeo El Mundo de la Radioafición de la ARRL ayuda a reforzar esta opinión).

Esto que digo de los repetidores y su errónea utilización, también se aplica a las frecuencias y canales de símplex. Sin ir más lejos, recuerdo que, cuando comenzamos las trasmisiones de radiopaquete en 144,575 MHz, antes de que la IARU consagrase la frecuencia de 144,675 MHz, nos encontramos con la sorpresa de que dicha frecuencia la utilizan en Barcelona dos señores que, aparte de tener indicativo, la usan para su tertulia personal y para gestionar mejor los recursos de su empresa. Algo muy poco ejemplar, pero por desgracia demasiado imitado. Y no os costará mucho creer la de insultos que tuvimos que escuchar entre los paquetes, pues se consideraban perjudicados en su utilización exclusiva de aquella frecuencia por nuestras trasmisiones. Ellos estaban primero y la antelación la medían por años. Nuestras transmisiones podían y debían ser interferidas, aun cuando la encontraban ya ocupada por el radiopaquete, y aunque nosotros respetáramos la situación contraria y no comenzáramos a transmitir si habían establecido ya su «QSO» (a destacar las comillas).

Otra cosa extraña que quería comentar es que el repetidor quita como una especie de vergüenza a meter baza en las conversaciones de otros, sin tener absolutamente nada que decirles, como si fuera más la frecuencia de uno que de los demás. No sé si me explico bien. En ondas decamétricas (HF), normalmente la gente espera a que se termine un OSO entre dos estaciones antes de llamar para intentar establecer un contacto, especialmente si no tienes nada urgente que comentar a alguna de las estaciones y lo único que pretendes es un control. Pues bien, esto en FM y en los repetidores no se practica así. Como el repetidor es de todos, aunque dos colegas estén en aquel momento justamente poniéndose de acuerdo para encontrarse en persona aquella misma noche, hay que interrumpirlos porque están en « nuestro repetidor », y encima reñirlos porque no dejan espacios libres para que nadie pueda fastidiarles el ponerse de acuerdo. Es decir, se interrumpe la conversación entre dos personas sin ningún fin más que pedir un control ( « ¿Cómo te llego por el repetidor? » « El repetidor bien, pero tú, ni idea » ). Parece que se ha olvidado la norma habitual (no solo en radioafición) de esperar a que dos personas terminen de hablar (cuando realmente se están contando algo), y procurar no interrumpirlas para decirles todo lo más « Aquí estoy yo ».

Quizá la idea de fondo es que lo importante es fomentar las ruedas, cuando precisamente las ruedas es lo único que no debería practicarse en repetidores, pues eso apuntilla cualquier posibilidad de que las estaciones móviles los utilicen.

De todas maneras, quisiera destacar que hay una buena noticia que espero alegrará a todos los radioaficionados de verdad de Barcelona y que espero que nuestra ciudad no será un caso único en la geografía nacional: hay ya equipos de control instalados, móviles y fijos, gente suficiente para manejarlos y voluntad por parte de la Administración de utilizarlos.

En principio, la radioafición es la que menos tiempo tendrá dedicada, puesto que, aunque parezca paradójico con todo lo que he dicho anteriormente, es de las que menos problemas está dando actualmente a la Administración. Pero nos han prometido, y cualquier acción será importante, que todas nuestras solicitudes y peticiones de limpieza serán prontamente atendidas, dentro de las posibilidades del servicio de control, que tiene que dar una atención preferente al mal uso (enfermedad general) de las frecuencias para aplicaciones comerciales.

Así que tomad nota de que se puede mejorar el uso de nuestras frecuencias, que hay escoba, que nos han prometido utilizarla y que cuantas sugerencias planteemos al respecto serán atendidas. Y, como supongo que esto será un reflejo de las intenciones a nivel nacional, quiero felicitar desde aquí a todos los radioaficionados españoles, porque ahora sí creo que hay intención de hacer algo, lo cual será un paso importante que por fin va a dar la Administración española.

De ahí a utilizar mejor los repetidores, no va más que un paso. Un pequeño paso para la Administración, pero un paso gigantesco para la radioafición española.

Este artículo se publicó en el número 48, Diciembre 1987, de CQ Radio Amateur

¿ Qué son las opciones CTCSS, DTMF, DSQ y TSQ ?

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