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LEYENDAS URBANAS: DX VIRTUALES | Radioaficion Ham Radio

LEYENDAS URBANAS: DX VIRTUALES

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Las Leyendas Urbanas están alcanzando una gran importancia, dentro del mundo mitológico del radioaficionado desinformado del siglo XXI. Les voy a contar una historia que causará risa o preocupación, según sea su disposición filosófica respecto a la radioafición. Recientemente, un radioaficionado se dirigió a mí para plantearme una interesante cuestión. Me contó que había establecido contacto con otro radioaficionado situado por los alrededores de Miami (EE.UU.)

Me habló entusiasmado de la extraordinaria potencia de señal y la claridad de la voz. Se le veía exultante y me preparé para escuchar pacientemente lo que suponía la narración del primer DX transoceánico de un principiante pero, imagínese cual fue mi asombro cuando mi interlocutor siguió contándome que había logrado salvar la distancia de 7.500 km. con un sencillo portátil de VHF, con la antena de serie y sentado tranquilamente en la terraza de un bar playero, de la costa mediterránea.

EL RECORD GUINESS

Mi cerebro empezó a buscar afanosamente una explicación tecno-científica para semejante récord. Una gesta de estas características merecería publicarse en las mejores revistas especializadas del mundo, así como una portada en los periódicos del estado y numerosas entrevistas ante las cámaras de televisión, amén de algún reportaje científico, que posteriormente se exhibiría ante distinguidas elites de las facultades de telecomunicaciones. No era para menos. Nadie hasta aquel momento había conseguido cruzar el “charco” usando un portátil de VHF, con una potencia máxima de 5 vatios y una antena helicoidal de no más de un palmo, encima de una mesa de bar. Esto debía figurar en el libro Guiness de los Records.

Ya estaba pensando como redactar la carta al Ministerio de Ciencia y Tecnología, suplicando la concesión de la Medalla de Honor al Mérito de la Radioafición para mi compañero, con la correspondiente recepción oficial ante el ministro de turno, mientras la banda de música de las Jefaturas de Comunicaciones amenizaba el acto con los acordes de una melodía telegráfica, al estilo nokia.

Las piernas me temblaban ante tanta emoción y, cuando me disponía a iniciar la debida genuflexión para rozar con mis labios la punta de sus zapatos, el héroe tuvo conmiseración de mí y, deteniendo mi gesto con un ademán, siguió con su relato. Me habló compungido de la preocupación que le embargaba porqué, aún con la QSL en su poder, no le reconocían el contacto. No sólo este, sino ninguno de los que había realizado durante la tarde del sábado con un buen número de radioaficionados europeos, de algunos países sudamericanos e incluso de varias provincias españolas.

EL MISTERIO

Yo caí de hinojos, preguntándome en qué momento había perdido el tren de la tecnología. ¿Dónde estaba yo cuando se produjo la alucinante conjunción de propagaciones esporádicas, boreales, lluvias de estrellas, desviaciones del campo magnético terrestre, y erupciones solares, qué propició semejante apertura mundial de propagación? Ansioso por recuperar el tiempo perdido, rogué al protagonista de tamaña hazaña que me ilustrara sobre los pormenores de su experiencia. Que me indicara que libros debía estudiar, que mejoras electrónicas debía introducir en mis equipos, que método operativo empleaba…

EL DESCUBRIMIENTO

Él, con un gesto gentil, como queriendo restar importancia a su gesta, me dijo que su experimento estaba al alcance de cualquier radioaficionado moderno. Mal lo tengo, pense, pues a todas luces yo debía ser un radioaficionado anticuado… Con una sonrisa angelical, me animó, diciéndome que sólo necesitaba un ordenador conectado a internet. - Será para descargar el archivo de su estudio empírico, sobre la propagación de ondas métricas transcontinentales. Exclamé azorado- No, no. Respondió un poco turbado ante mi manifiesta estulticia. - Lo único que debes hacer es visitar esta dirección de internet y descargar el programa “esolín - ¡Claro¡. Razoné para mi. - Debe tratarse de una aplicación informática que calcula matemáticamente las puntas de propagación. - ¡Qué no! Escúchame con atención y deja de babear. El programa que te estoy comentando es para realizar un enlace IP entre un equipo de radioaficionado y la red telefónica de internet” - ¡Qué¡ ¿Me estás diciendo que el gran DX que me acabas de explicar es el resultado de un enlace a través de un repetidor por internet? Exclamé incrédulo. - ¡Claro, hombre! ¿En qué estabas pensando? Por cierto, ¿qué significa propagación? Preguntó interesado el sujeto.

EL DESENGAÑO

No recuerdo como puede resistir el acuciante instinto de convertir al individuo que tenían ante mí en un interfecto. Me separé unos pasos de él y sentí como todo volvía a la normalidad. Respiré hondamente y acercándome de nuevo a él le dije suavemente:

“- Amigo mío, esto que me cuentas NO es radioafición.”

Ahora fue él quién retrocedió de un salto varios pasos atrás, exclamando - ¡Cómo que NO es radioafición! ¡ A ver sino! ¡ Para que te enteres, todos estos contactos los hice empleando mi equipo de radio legal, y dentro de las bandas y frecuencias legales asignadas a mi licencia de EB! ¿Cuál es tu problema? Me avisaron que no debía contarte mis experiencias pues, seguramente, me saldrías con un discurso caduco y rancio sobre la radioafición…! Me soltó a quemarropa. Como ya tengo cierta experiencia en estas lides, me revestí de paciencia y me dispuse a explicarle al diexista virtual, el significado profundamente filosófico, empírico y científico de la radioafición antigua, actual y futura. Aunque, si he de decir la verdad, desconfiaba de su capacidad para captar tanta sutileza.

INTENTANDO RAZONAR -

Estimado compañero”. Empecé a decirle. - Si algo distingue a la radioafición de otros sistemas de telecomunicaciones es, precisamente el uso de las ondas hercianas en sus comunicados. - ¿Y que crees que estoy haciendo yo? Preguntó agresivamente, para añadir a continuación con aires de suficiencia. - Yo utilizo exclusivamente mi equipo de radio para realizar estos contactos. Me esperaba esta salida, porqué es el argumento habitual entre quienes defienden este sistema de comunicaciones, así que enseguida rebatí sus palabras. - Tú tal vez si, pero has de saber que tu señal emplea otros caminos diferentes, que no son ondas electromagnéticas, sino que se trata de señales eléctricas encerradas en cables telefónicos. Sólo de esta manera se explica que con un sencillo portátil de mano puedas hablar con radioaficionados del otro lado del mundo. Poco a poco se habían ido reuniendo diversos aficionados a nuestro alrededor que parecían muy interesados en el tema que discutíamos. Uno de ellos, tras presentarse, quiso aportar su pensamiento sobre la cuestión. - Puede que no sea exactamente radioafición, según el término purista, pero es innegable que favorece la aproximación de personas interesadas en las comunicaciones que, finalmente, pueden decidirse a dar el paso y convertirse en radioaficionados”Aparentemente, esto parecía un argumento interesante. Pero para ello se necesitaba aceptar que el fin justifica los medios. En radioafición no debería defenderse el principio de "todo vale", pues es un riesgo demasiado peligroso, así que le pregunté: - ¿Es este el mejor camino para captar gente hacia la radioafición? ¿No corremos el peligro que este sistema desinforme más que informe y la persona termine por creerse que la radioafición es la hermana menor de los chats de internet? Y para dar más énfasis a mis argumentos, añadí: - ¿No será un error apostar por la cantidad en vez de la calidad? Y apostillé. - En realidad, el problema no es, ni mucho menos, la experimentación personal con determinados programas informáticos de telecomunicaciones, sino creerse (o hacer creer intencionadamente) que esto es una modalidad más de radioafición.

EL MAGO

Estábamos comentando los pros y los contras cuando apareció un nuevo personaje. El compañero con el cual había empezado la discusión, se dirigió inmediatamente hacia él y, tras una reverencia, le susurró unas palabras cerca de la oreja. El recién llegado escuchó unos instantes y levantó la mirada, clavando sus ojos en mí. Otro compañero que había dado muestras de estar de acuerdo con mis tesis, se acercó a mí y me dijo al oído.- ¡Cuidado! Este es el gurú de la secta “esolín- El personaje, que no había dejado de mirarme fijamente en ningún momento, se acercó majestuosamente, rodeado de una cohorte de acólitos y, a modo de saludo dijo.- De modo que tú eres el radioaficionado que va en contra del progreso, poniendo en duda las excelencias de nuestro esolin. Con tu actitud impides que la radioafición avance y que los principiantes EB puedan disfrutar de los DX transcontinentales.Yo tragué saliva pero, haciendo de tripas corazón, me esforcé en mirarlo fijamente y le dije. - Nadie, en su sano juicio, puede decir que yo vaya en contra de la modernización y el progreso de la radioafición pero, el sistema que propones NO es radioafición. Esolín será un buen programa para chatear, via internet, entre radioaficionados, igual que otros parecidos como el Messenger. Tal vez la única diferencia con el MSN es que aquel puede usar “terminales” de radio pero, desde el momento que necesita el soporte del cable telefónico, como medio imprescindible para conseguir estos enlaces, evidentemente no estamos ante una modalidad de radioafición. Ni esolín, ni cualquier otro que pueda aparecer en el futuro, JAMÁS será una modalidad de radioafición. NO existen equivalencias reales con la FM, SSB, SSTV, PSK, RTTY, ATV, CW, etc. El engaño mediante el cual quiere hacérsele creer a un principiante EB que con su portátil, o solamente con un ordenador, puede hacer diexismo, a medio plazo será contraproducente.

CADUCO Y RANCIO

Pareció un poco desconcertado ante mis palabras pero, reaccionó inmediatamente de manera airada espetándome:- ¡Tú discurso es caduco y rancio!. Eres una antigualla que se opone al progreso de la radioafición.Ahora sabía de donde provenía eso de “caduco y rancio” Mientras me repetía una y otra vez sus adjetivos descalificativos, sin aportar ningún argumento mínimamente razonable, yo intentaba organizar mis ideas, sin quitarle ojo a uno de sus acólitos que, armado con un arco y el carcaj de flechas, me miraba amenazadoramente. Por lo visto, se trataba de un excelente deportista del tiro con arco, aunque ignoro que tal debía ser como radioaficionado. Intenté congraciarme con él, ofreciéndole una revista de radioafición, para que se relajara pero, viendo como fruncía el ceño y bostezaba, me di cuenta que había errado la estrategia. Mejor hubiera sido regalarle un tebeo de Mortadelo y Filemón.

MÁS EXPLICACIONES

Aprovechando que el gurú estaba distraído, disfrutando de los halagos de sus adictos, intenté de nuevo hacerle entrar en razón. - Estimado señor. La informática e internet son dos buenas herramientas para disfrutar más y mejor de la radioafición. En eso estaremos de acuerdo, supongo. Sin embargo, lo que no puede admitirse, simplemente porqué es absurdo, es la pretensión que una señal, viajando a través de un cable telefónico, sea aceptada como una transmisión de radioaficionado. La Radio, señor mío, está basada, precisamente, en el uso exclusivo de señales producidas por ondas electromagnéticas, que se propagan libremente, desde una antena, por el espacio, entonces…- ¡Tú discurso es caduco y rancio!. Me cortó abruptamente. Que manía tenía el hombre con este par de adjetivos. Un nuevo compañero, de acento argentino, intentó mediar en la discusión, aportando unos valiosos conocimientos técnicos, que avalaban la tesis que las comunicaciones por cable no tenían nada que ver con la radioafición. Pero inmediatamente fue descalificado por el gurú, a coro con sus incondicionales, prácticamente sin prestar atención a sus palabras. Evidentemente no les interesaban nada que no fuera la transmutación del “esolín” en radioafición. ¿De qué manera podía hacerle entender a ese Mago que la discusión no era sobre el uso de las herramientas informáticas? Que cada cual haga según le convenga, pero dejando bien claro que, mantener contactos a través de una línea telefónica, NO es radioafición. No ponía en duda las ventajas de internet. Lo único que le pedía era que deslindara Radioafición de Internet. Son dos sistemas diferentes. La radioafición emplea, exclusivamente, las ondas electromagnéticas. Internet, básicamente, el cable. Sus medios pueden parecerse en algún momento, pero sus fines son diametralmente opuestos. Había más gente alrededor, pero nadie quería intervenir. Algunos asentían silenciosamente, como corroborando mis palabras pero, cuando les insinuaba con un gesto que participaran en la discusión, rápidamente miraban hacia otro lado, desentendiéndose del asunto. ¿Miedo? ¿Vergüenza? O, lo que es peor, ¿indiferencia? No lo se, pero lo cierto es que me daba cuenta que estaba en franca minoría. Prácticamente rodeado de adeptos al esolin.

UNA RETIRADA A TIEMPO

¿Qué podía hacer? Evidentemente pisaba terreno resbaladizo y mi integridad corría peligro. Entre unos que se esforzaban por nadar entre dos aguas y, al mismo tiempo, no mojarse la ropa, cosa harto difícil, y otros manifiestamente agresivos, a la espera de cualquier movimiento sospechoso para coserme a flechazos, mi margen de maniobra era cada vez más limitado. Recordando, el manual de estrategia, escrito por el general chino Sun Tzu, decidí retirarme a tiempo.

LAS CONCLUSIONES

Y así lo hice. Liberado de la sensación de sentirme un objetivo, recompuse mis ideas y elaboré estas conclusiones.

1.- Cualquier intercambio de mensajes entre radioaficionados, usando unos medios por los cuales la señal transcurra en parte, o en su totalidad, a través de una cable telefónico, NO puede admitirse como una comunicación de radioaficionados.

2.- La informática y cualquiera de sus aplicaciones, entre ellas internet, son una buena herramienta que ayudan a la modernización y al progreso del radioaficionado pero, en ningún momento deben confundirse con radioafición.

3.- Los radioaficionados, como personas especialmente interesadas por las comunicaciones en general, tienen derecho a experimentar cualquier sistema de telecomunicaciones, pero siempre teniendo muy claro que un sistema basado en enlaces por cable NO es radioafición.

4.- Si está pensando en “bajarse” alguno de los programas que se han comentado en otros números de la revista, hágalo. Posiblemente será una experiencia interesante pero, no se deje engañar. Usted no estará experimentando un QSO real, sólo una conversación telefónica. Su equipo de radio, si lo emplea, que tampoco le hace falta, será un simple terminal, exactamente igual que un teléfono móvil.

UNA DEFINICIÓN

Llegados a este punto, decido proponer una definición que delimite claramente el término Radioafición. “Se entiende por Radioafición toda comunicación realizada entre aficionados legalmente autorizados, empleando única y exclusivamente ondas electromagnéticas, transmitidas desde y hacia una antena, en el espacio libre, sin soporte material, dentro de las bandas y frecuencias autorizadas por la legislación vigente”. Esto no excluye la experimentación de nuevos métodos de comunicación radioamateur, como las transmisiones por infrarrojo, lasser, etc. pero, en todo caso, nunca sujetas a la dependencia de un cable telefónico conectado a un sistema informático, en el que intervengan de terceras personas que, de alguna manera, pudieran coartar la libertad de acceso.

Un equipo radiotransmisor portátil, que envía su señal de radio a una estación base donde es introducida en una red telefónica por cable, la cual llega a otra estación base que se encarga de transformarla nuevamente en señal de radio, y es recibida entonces por otro transceptor portátil, NO es radioafición. ¡A esto se le llama TELEFONÍA MÓVIL! que también funciona conectando el teléfono móvil a un ordenador y chateando con cualquiera de los programas de moda. La interconexión de la red de radioaficionados con otras redes, es un error. La filosofía de la radioafición está muy alejada de los planteamientos comerciales que mueven las telecomunicaciones. Son dos culturas distintas. La historia ha demostrado muchas veces que, cuando dos culturas entran en contacto, la menor sucumbe y es absorbida por la mayor. La Secretaría General de Comunicaciones nunca debería admitir la conexión de las bandas de radioaficionado a la red de internet o telefónica. Es una aberración que terminaría definitivamente con la radioafición.

DESPERTANDO

Estaba pensando como seguir redactando mis conclusiones cuando oí un lejano timbrazo. Alguien estaba llamando por el timbre de la puerta…De pronto tomé consciencia que no era un timbre lo que sonaba sino la alarma de mi despertador. - ¡Cáscaras! Las cinco de la madrugada. Hora de levantarse para acudir al trabajo. Con los ojos pegados por las legañas paré el artilugio y me dirigí al baño, mientras intentaba recordar el extraño sueño que había tenido. Apunté algunos pensamientos sueltos en el primer papel que encontré y, más tarde, entre las leves sacudidas del transporte público, seguí forzando la memoria hasta conseguir este resumen de mi pesadilla. Estaba agotado, como si hubiera estado discutiendo toda la noche, en vez de dormir a pierna suelta, como realmente había sucedido.

FANTASÍAS

Esta historia que acabo de contar es pura fantasía. Cualquier parecido con la realidad es una simple casualidad. Los personajes y las situaciones que aquí se relatan son producto de mi imaginación. El programa informático “esolín” no existe. Todo fue un sueño y los sueños, sueños son.

AGRADECIMIENTOS

Doy las gracias a todas las personas que, en un momento u otro, tuvieron la paciencia y la amabilidad de contarme sus opiniones, experiencias y anécdotas. También a cuantos me hicieron llegar sus comentarios, sobre los diversos temas que preocupan a los radioaficionados. Sin su ayuda, jamás hubiera podido inventar esa historia.

06/09/2007 20:31 El Radioaficionado Patitieso

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